Lo que cuesta de verdad tener stock
Pregunte a un vendedor qué le cuesta el almacenaje y le enseñará la factura del almacén. Eso suele ser la cuarta parte de la cifra real. El resto es invisible porque nadie manda una factura por ello — y es justo la parte que decide si valía la pena aquel descuento por volumen.
Las cuatro partes
El coste de posesión se expresa por convención como porcentaje del valor medio del stock al año. En un e-commerce pequeño suele caer entre el 20 y el 30 %. Se descompone así:
| Componente | Orden de magnitud | Qué es |
|---|---|---|
| Capital | 6–15 % | Lo que el dinero rendiría en otro sitio, o lo que cuesta la póliza de crédito |
| Almacenaje | 2–8 % | Alquiler, estanterías, la factura del almacén, recargos de largo plazo en FBA |
| Riesgo | 6–12 % | Obsolescencia, roturas, robo, caducidad, rebajas para liquidar |
| Servicio | 1–3 % | Seguro, inventarios, carga administrativa |
El almacenaje — lo único de lo que recibe factura — es la partida más pequeña de la lista en la mayoría de los catálogos. Por eso la intuición «el almacén es barato, así que más stock es casi gratis» falla tantas veces.
El capital no es gratis ni siquiera cuando es suyo
La objeción más común es que el dinero que ya está en el negocio no cuesta nada. Cuesta lo que habría rendido en su mejor uso alternativo: la publicidad que no compró, el descuento del proveedor que no pudo prepagar, el crédito que tuvo que pedir porque la caja estaba en cajas.
Regla práctica: si se financia, use el tipo que paga de verdad. Si no, use el retorno que le da su marketing. Una tienda que convierte 1 € de publicidad en 3 € de contribución tiene un almacén carísimo, porque cada euro en stock es un euro no gastado en clientes.
En España hay un límite adicional que actúa justo sobre esta partida: los plazos de pago entre empresas están topados por ley, en general en 60 días. Más allá de dos meses de cobertura, por tanto, el stock ya no lo financia su proveedor: lo financia usted. Es una frontera nítida, y dice a partir de qué mes de stock el coste del capital empieza a correr de verdad.
Por qué cambia lo que pide
Un proveedor ofrece un 8 % de descuento por llevarse seis meses de stock en lugar de dos. El descuento parece obvio.
Tome 20.000 € de mercancía vendida de forma regular durante el año. Pedir cada dos meses deja de media unos 1.700 € en la estantería; cada seis meses, unos 5.000 €. Con un coste de posesión del 25 % eso son 425 € al año frente a 1.250 € — 825 € de más para ahorrar un 8 % de 20.000 €, que son 1.600 €.
Sigue siendo positivo, pero el margen es la mitad de lo que parecía, y da por hecho que lo vende todo. Añada una referencia lenta rebajada para liquidar y la operación desaparece. Esta es la aritmética detrás de la regla de que los descuentos sobre productos lentos suelen ser una trampa y los de productos rápidos no — el mismo razonamiento que en lo que cuesta de verdad un descuento, aplicado a la compra en lugar de a la venta.
Y hay un matiz que en España pesa más de lo que parece: la estacionalidad. Con dos periodos de rebajas marcados en el calendario comercial, una referencia que no sale antes de enero o de julio no espera doce meses a precio pleno; espera hasta la rebaja siguiente y luego se vende con descuento. Ese descuento previsible pertenece a la banda de riesgo del cuadro de arriba, no a una sorpresa.
Dónde asoma en las demás cifras
Stock de seguridad. Cada unidad de colchón carga el coste de posesión mientras está ahí. Ese es el precio real de subir un nivel de servicio del 95 al 99,9 % — la calculadora del punto de pedido muestra cuánto stock compran los últimos puntos.
Plazo de entrega. Acortar la entrega reduce a la vez el stock de ciclo y el de seguridad. El flete aéreo suele parecer indefendible por kilo y defendible por año en cuanto se cuenta el capital inmovilizado, sobre todo en mercancía cara y ligera.
Coste del producto. El coste de posesión pertenece al coste unitario, no a los gastos generales. Dejado en generales se reparte igual entre referencias rápidas y lentas, y eso oculta precisamente los productos que se comen el dinero — véase cómo calcular el coste de un producto.
Una cifra utilizable mañana
No necesita un valor preciso. Tome un 25 % como hipótesis de trabajo, o construya la suya: coste del capital, más coste del almacén dividido entre el valor medio del stock, más las bajas y las rebajas de liquidación del año pasado divididas entre lo mismo.
Después aplíquela como tasa mensual — un 25 % anual es alrededor de un 2 % mensual — y pregunte a cada compra cuántos meses de cobertura le compra. Una referencia con once meses de stock arrastra en torno a la quinta parte de su propio valor en coste antes de venderse.
Preguntas frecuentes
Sí, y ahí la parte de almacenaje se ve mejor porque viene desglosada, incluidos los recargos de almacenamiento a largo plazo, que son punitivos a propósito. Las partes de capital y obsolescencia son idénticas a las de un almacén propio.
Al margen bruto no, que debe seguir siendo comparable entre productos. Póngalo en la vista de contribución, por unidad y por mes en almacén. Ahí es donde cambia decisiones.
Casi todo caduca comercialmente, aunque no lo haga físicamente. Cambia el envase, llega un modelo más nuevo, la ficha baja en el posicionamiento. Una mercancía muy estable justifica un componente de riesgo menor, no uno nulo.
La fórmula clásica del lote económico equilibra coste de pedido y coste de posesión. Es un punto de partida razonable, pero supone demanda estable y ningún descuento por volumen: trate su respuesta como un orden de magnitud, no como una instrucción.
Los mismos cuatro componentes, más uno que solo aparece allí: la mercancía en otro Estado miembro exige registro de IVA en ese país, con una cuota fija de cumplimiento al mes. Con un operador logístico fuera de España ese importe pertenece al coste de posesión de precisamente ese stock — véase OSS o registro local.