Precios y márgenes

La mayoría de los errores de precio no vienen de un mal cálculo sino de una base implícita: un porcentaje sobre un importe que nadie ha dicho cuál era. Margen y markup describen el mismo beneficio y dan cifras distintas.

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Un porcentaje necesita una base declarada

Un artículo comprado a 60 € y vendido a 100 € sin IVA deja 40 € de beneficio. Sobre el precio, eso es un 40 % de margen. Sobre el coste, un 67 % de markup. El beneficio es el mismo; solo cambia el denominador.

De ahí nacen los malentendidos más caros. Un proveedor que dice «40 %» y un comerciante que entiende «40 %» no hablan de lo mismo, y la diferencia se ve en cada unidad vendida. Nuestra calculadora de margen y markup convierte en ambos sentidos y muestra el precio de venta al momento.

Primero el precio, después el descuento

Un descuento no cuesta su porcentaje: sale entero del margen. En un artículo de 100 € con un 30 % de margen, un 10 % de descuento quita 10 € al precio y 10 € de 30 € de beneficio: un tercio del margen desaparece por una décima parte del precio.

El cálculo que importa no es «cuánto pierdo» sino «cuánto volumen adicional lo compensa». Aquí hace falta un 50 % más para no perder. Con márgenes más estrechos, el volumen necesario se vuelve enseguida irreal, y eso es lo que muestra lo que cuesta de verdad un descuento.

El coste no es lo que facturó el proveedor

El coste de una unidad incluye la mercancía, pero también el transporte repartido, los aranceles, el embalaje, los gastos de cobro, la comisión del canal y la parte de las devoluciones. Cada una de esas partidas es pequeña; juntas superan a menudo el 30 % del precio de compra.

Calcular un margen solo sobre la factura del proveedor da una cifra halagadora y falsa. Un artículo con un 40 % de margen aparente puede quedarse en un 12 % real, y esa diferencia es justo la que decide si la tienda gana dinero.

El redondeo y la deriva que esconde

Los precios psicológicos —19,99 € en vez de 20,45 €— se deciden sobre el precio con IVA, mientras que el margen se calcula sobre la base imponible. Redondear a la baja después va royendo el margen sin que nadie lo note, porque el redondeo parece demasiado pequeño para contar.

En un catálogo de varios cientos de referencias, redondear siempre a la baja cuesta uno o dos puntos de margen global. El remedio cabe en una frase: fije el margen objetivo sobre la base imponible, aplique el IVA, redondee entonces hacia arriba, y compruebe qué le ha hecho el redondeo al porcentaje. Para ese paso está la calculadora de IVA: pasa de base a total y al revés con cualquier tipo de la Unión.

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Preguntas frecuentes

Es el mismo beneficio dividido entre dos bases distintas. El margen divide el beneficio entre el precio de venta; el markup lo divide entre el coste. Un coste de 60 € y un precio de 100 € dan un 40 % de margen y un 67 % de markup.

Sale entero del margen. En un artículo de 100 € con un 30 % de margen, 20 € de descuento dejan 10 € de beneficio en lugar de 30: dos tercios desaparecidos. Habría que triplicar el volumen para recuperar el mismo beneficio total.

Después. El margen se calcula siempre sobre importes sin IVA, porque el IVA no es suyo: lo recauda para la Hacienda. Calcularlo sobre el precio con IVA infla el resultado artificialmente.

Todo lo que ocurre una vez por unidad vendida: mercancía, transporte repartido, aranceles, embalaje, gastos de cobro, comisión del canal, parte de las devoluciones. Los gastos que no varían con el volumen —alquiler, sueldos, suscripciones— pertenecen al punto de equilibrio, no al coste unitario.